Zarate con seguidores, amigos y en familia

Yo tenía una deuda pendiente con la familia Ragnar, y sabía que al día gris, podíamos ponerle sol.

Quien no armó un viaje de pesca, y el clima le dijo no… Vos te vas a ningún lado?. Y cuantas veces sabemos que tenemos posibilidad de que las inclemencias del tiempo nos impidan pasarla bien, y así mismo confiamos en un pronóstico que es dudoso?. Bueno, esta no fue la excepción, pero yo tenía que cumplir con mi compromiso, de visitar la cabaña de la familia Ragnar, y conocer sus lugares de pesca sobre el Paraná Guazú a la altura de Zárate, en la provincia de Buenos Aires.

Fue así que armamos todo y el sábado por la mañana estaríamos allá. Con una llovizna que supuestamente paraba a las 7 am, emprendimos viaje hasta los icónicos puentes de esta localidad, para tomar la salida hacía el conocido camping Recreo Keidel. Allá nos esperaba la portería que con un cordial buen día, nos indicaba a donde quedaba la cabaña en donde Ale y Kata nos estaban esperando. Hasta acá el clima parecía que se acomodaba. Llegamos, y de esa cabaña ya salía olorcito a pan casero, que con mucho cariño el barba había horneado junto con unas facturas. Mate de por medio empezamos a pispear el clima y cuando se secaba la lancha…… todo se voló.

Una tormenta con vientos fuertísimos acostaban árboles, que la cortina de agua solo y apenas dejaba divisar por la ventana. Ante este panorama dijimos ok, aprovechemos a comer y mentir sobre pesca un rato. Los minutos pasaban y la tormenta se incrementaba por lo cual dijimos ok, vamos con otra ronda de mates y pancito caliente. Seguía corriendo el tiempo, la lluvia no mermaba y los charcos ya eran grandes dentro del camping, pero aún así confiábamos en el radar actualizado y que ante tamaño movimientos logístico, un ratito aunque sea de navegación para conocer los lugarcitos le íbamos a robar. Fue tal la buena vibra que tiramos, que para el mediodía el viento se dedicó a hacer si trabajo y llevarse la tormenta grande… aunque los truenos y nubes seguían amenazantes.

Al ver que no teníamos actividad eléctrica (que es lo que no hay que enfrentar en el agua), y que la llovizna mermaba, decidimos hacer unos paneos con el drone, ponernos a armar los equipos y a llevar los bolsos a la lancha. Como estábamos tan optimistas, logramos convencer a San Pedró, que cerró la canilla y apagó el ventilador y alla fuimos. EL Objetivo? Alguna manduva? algún dorado? alguna boga? algún pescadito? o simplemente compartir el «estar pescando» por mas que no apareciera ningún ejemplar de nada.

La verdad, es que no estaba para nada facil, ni prolijo el río y eso sabíamos que nos iba a dificular las cosas. Aún así, tuvimos varios piques de alimañas (porque no supimos que eran), tuvimos un pique de dorado con señuelos que se le soltó a Ale, sacamos algunos ejemplares de amarillito mientras derivábamos y tanto Ale como Kata dieron con ejemplares de boga redondeando un par de horas que le logramos robar en familia a una tormenta que pintaba mala, y con la mejor de las ondas, fuimos optimístas sacándole algunos pescaditos a un rio revuelto y totalmente inestable. Al volver a la cabaña, luego de muchas risas y buenos momentos, también teníamos la noticia de que nos esperaba un hermoso asadito para cerrar esta jornada que empezaba gris, pero terminó con los mejores colores.

Como moraleja….. aprendimos que la bogas corren pal costao y que al mas tiempo, como dice el dicho, hay que ponerle buena cara.

En instagram pueden ver un video cortito de este hermoso encuentro https://www.instagram.com/reel/DHcOxcopFe7/?igsh=cDR5M2hkYmsxaWxw

Gracias Ale y Kata por la cordialidad y la invitación. Sin duda volveremos y la tormenta no será el actor principal.

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