Este es uno de los lugares que no hace mucho tiempo conocimos (aunque ya pasaron años) y que con cada visita nos sigue sorprendiendo y siempre abrazando con su cordialidad y buena gente.
Ciudad paraíso como la llaman, se distingue en cada uno de sus rincones, siempre con el encanto de un pueblo que mantiene sus raíces y esencia, totalmente inalterables. Si vas para el centro, la plaza es el centro de atracción sobre el cual giran los habitantes todas las tardes, el lugar en donde los pequeños bares abren de manera conjunta y el club del pueblo tiene su cancha.
Si nos alejamos del centro, vamos a disfrutar de una vida que va a otro ritmo. De una vida que se separa entre mañanas y tardes, con la sagrada siesta como punto y aparte, y las sillas o reposeras afuera de los locales para disfrutar unos mates al caer el sol. Un poco mas cerca del río, esconde una costanera que para mi es mágica. Una costanera que marida perfectamente la corriente de fondo de su rio, con negocios y proveedurías que abrazan el camping municipal.
Sede de la histórica fiesta de armado, Santa Elena esconde un Sin fin de especies, las cuales se las puede pescar en varias modalidades, y acá arranca esta historia.
Hace ya un tiempo veníamos hablando con Augusto (propietario de Morenera los Abuelos) sobre el estado del río, o lo oscura que estaba el agua. Viendo como subia y como bajaba, y anticipándonos al cambio de estación, decidimos encarar una pesca pero exclusivamente con carnada. No hace falta decir que las mismas, obviamente iban a ser provistas 100% por Morenera los Abuelos, y nuevamente el complejo de Cabañas el Trébol serpia el lugar donde nos hospedaríamos.
El Viaje: Tormenta desde que salimos de Bs As hasta que llegamos a Santa Elena, así arrancamos jaja.
Salimos de Bs As una vez finalizada la jornada laboral, con la idea de poder llegar de madrugada pero descansar algunas horas y no hacer todo de corrido, pero a la altura de Zárate, el diluvio era tal que tuvimos que frenar a esperar que al menos se pudiera ver un poco mejor. Esto también debido a que sabemos que la ruta desde Ibicuy hasta Ceibas no es gran amiga de las lluvias que caen de golpe, ya que sus banquinas son altas y se llena de agua. Por tal motivo, fuimos cautos y con mucho cuidado. Ya de Gualeguay hasta destino, si bien tuvimos lluvias, las mismas eran intermitentes y débiles, aunque acá el problema pasa mas por la cantidad e animales que se nos pueden cruzar de golpe en la ruta, y si eso ocurre, el riesgo es grande. Terminamos llegando a destino casi a las 2 am, y ahí nos estaban esperando firmes, Cristian y su familia con Augusto y «el piojo»… junto a una picada y un asado que venían aguantando para que no se pase mucho debido a nuestra demora.
El Complejo: El Trébol es un complejo de cabañas metido bien adentro, en donde la tranquilidad y la poca contaminación sonora, nos permite relajarnos, descansar y disfrutar de los «ruidos» de la naturaleza sin problemas. Atendido por Cristian y Andrea, la estadía tranquila esta asegurada, siempre con un servicio de calidad y super atentos a cualquier necesidad que los huéspedes puedan tener. Cabañas individuales, con A/C, heladera, habitaciones separadas, ropa blanca, termotanques individuales, parrillas, 2 piletas para disfrutar en temporada, quinchos y servicios de desayuno, van a asegurar tu satisfacción y relax.




La Morenera: Un emprendimiento con historia, el cual Augusto lo empezó con mucho esfuerzo en el garaje de sus abuelos. De hecho, es ese el origen de su nombre «Morenera los Abuelos». Ubicada en plena costanera de Santa Elena, frente a la bajada de lanchas, esta en el lugar correcto para que absolutamente nada te falte a la hora de pescar o realizar tu actividad de camping/outdoor. Hoy, con un crecimiento sostenido, el negocio ocupa dos locales que de a poco se van cargando de mercadería, y justamente serían la fuente de aprovisionamiento de carnada y de otros accesorios para grabar este programa. Por lo cual, recomiendo y doy fe que en el local van a poder encontrar carnada viva y fresca los 365 días del año, e incluso equipos de pesca, camping y outdoor que de a poco van sumando marcas para disfrutar sus momentos al aires libre al máximo.


La Pesca: Tuvimos un primer día con algunas capturas de pequeños cachorritos junto a Alessio, pero con una oncidción climática que venía de una noche con lluvias y viento, lo cual sabemos que altera bastante la normalidad de cualquier río. También, es cierto que salimos un poco tarde, debido a que aprovechamos la salida del sol para hacer algunas tomas aéreas y del complejos de cabañas. Al mediodía paramos, bajamos a almorzar al Linter (hermoso bar de la costanera que siempre nos recibe) y luego, muy tranquilos pensamos en que hacer esa tarde. La idea era probar algunas ideas para el día siguiente, así que con algunas capturas mas y una manduva nocturna nos fuimos a descansar. El segundo día amaneció espectacular. Sin viento, sin lluvias ni amenazas, y allá fuimos nuevamente con Augusto y Elias esta vez. El primer punto que tocamos fue una anclada para intentar dar con algún cachorro. Morenita brava provista por Morenera los Abuelos, de tamaño medianito para poder usarla sobre un anzuelo 8/ 0 y ahí estaba.. pique firme luego de tomar confianza y clavada asegurada para el primero del día. En ese momento hicimos también una pesquita de especies mas chicas de cuero aprovechando tongoril que quedaba del tripero de sábalo que también provee la morenera, que nos dio varios amarillos y moncholos, especias que pueden pescar tranquilamente de costa y hacen a la diversión de toda la familia.





El segundo punto fue otra ancladita, pero esta vez sobre un banco de arena para hacerla caminar un plomito lejos hasta la caída bien marcada. El pique no tardó en llegar, y era el… un armadito que andaba en ese lugar de un poco de profundidad, justo donde esta el corte al final del banco de arena. Viendo esto, me decidí a armar otra línea, mas verilera pero bieeeen voladora, con un chicote mas largo para intentar que no se planche, y a ratito se nos dio el cabezón que buscábamos. Un hermoso dorado de calculo unos 5 kilos pasaba a saludarnos, para sacarse una foto y seguir su vida previa correcta devolución esperando que se recupere completamente.
Es importante marca esto de la recuperación, ya que si largamos rápidamente un pez al cual lo estresamos y molestamos bastante, existen amplias posibilidades que no se recupere plenamente, y minutos después tenga consecuencias, aún cuando lo vimos irse «bien».



Tercer punto… un remanso que quizá podía darnos una buena captura, que se unía a una corredera sobre la costa hasta que se perdía en el cauce del río. En esta parada, obtuvimos algunas de las innombrables como les llaman jajajaja, las querida palometas. Una especie que muchos desprecian, pero que si se deciden a pescarlas con equipos livianos, van a poder disfrutar de una agerrida pelea, créanme. En este momento, llegaba el stop obliigado de mediodía… y era con un tremendo pechito de cerdo a la llama con papas fritas, gentileza del amigo Ale Pachoretti, de La Radicci. Luego de esto, era dificil seguir, pero lo logramos jajaja. Con una buena sobremesa y un rio que nos decía que aún quedaba mas, nos dispusimos a navegar hasta la boca de un arroyo, en donde generamos la siguiente parada, creo que la quinta ya…. en donde obtuvimos un par de cachorros mas, pero lo que queríamos era entrar en ese riacho, a ver si dabamos con una buena raya, pero para nuestra sorpresa cuando entramos, eran mucho los bulos y salpicadas que nos recibieron, y eso indicaba que seguramente eran ellas. Una especie que está totalmente de moda y que en las primeras épocas del pejerrey seguro va a hacer estragos en las líneas.
Hablo nada mas y nada menos que de la manduva. Una especie icónica, que había sido olvidada hace un tiempo, y que actualmente es la vedette de mucho shows que se ven en el río, generando emociones tanto a fondo como a flote. Y nosotros no podíamos irnos de Santa Elena sin presenciar ese show, así que armamos la histórica boya de corcho, la hicimos derivar y plum!!!.. ahi estaba ella. Un hermoso ejemplar tremendamente fuerte y de un tamaño de los buenos, nos hacía desaparecer la boya, se sacaba una foto con nosotros y allá volvía… sana y salva a su hábitat.



Con esta devolución nos despedíamos de una visita mas a Santa Elena, pero esta vez y por primera vez, exclusivamente con carnada.
El Balance: Siempre positivo, siempre aprendemos algo nuevo y siempre tenemos la posibilidad de conocer nueva gente y hacer nuevos amigos. Santa Elena, Ciudad Paraíso espero verte nuevamente pronto y ojala con mas sorpresas en esta querida actividad que nos une, llamada Pesca.
Gracias Cristian y Andrea de Complehjo el Trébol, Gracias Augusto de Morenera los Abuelos por la confianza y la cordialidad. Esperamos volver prontito.
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