A veces salimos con la idea de lograr grandes resultados, y nos olvidamos hasta de disfrutar……
A quien no le pasó? De volver de una jornada y quedar enojados, disconformes… y eso lo atribuyo puntualmente a las expectativas exitistas que nos ponemos, que distan de las expectativas de pasar una buena jornada.
Voy a arrancar utilizando la antigua frase de… la pesca es pesca. Y teniendo esa premisa, no podía atarla a lo mencionado anteriormente. Entonces, esta salida fue diferente, esa de búsqueda, de ver que pasaba y de ir un poco mas allá de donde anduvimos navegando hasta ahora, aunque…. (y acá me voy a pisar) las corazonadas estaban y teníamos algo en mente. Porque digo teníamos?. Porque esa es otra parte de esta gran jornada vivida. ME iba a ir solo, y como Victor no tenía reservada la jornada, dije ok… reservado. Te paso a buscar a las 4.30 am Jackassfish.
Un poco con Victor la rutina la tenemos armada ante tantos viajes que ya llevamos compartidos, y siempre arranca en una parada en la YPF apenas agarramos Panamericana en donde cargamos nafta (en este caso los tanques también), tomamos un café y terminamos de alinear los punteos e ideas para el viaje que vamos a cubrir. Pero esta vez, la idea era omitir el café, así que rápido pusimos rumbo a Zárate para encarar al Keidel. Allá nos esperaba Franco con la lancha. Destapamos, ordenamos y al agua Pato.
El plan estaba, pero no se ataba a nada. Salíamos a relevar, a navegar un poco mas allá de donde había llegado y también a pensar un poco en 2026, así que primaría la buena onda, las risas, capitalizar aprendizajes y sobre todo no tener presión.
Pusimos rumbo a la idea inicial… encontrar un lugar que no sabíamos si existía jajajaja. Pero igual fuimos a recorrerlo. Pero, como siempre pasa, de camino empezamos a ver un par de estructuras, que dejábamos marcadas para el regreso, y en algunas otras, obviamente… decidimos frenar. ¿Los equipos? Opté por llevar equipos de bait y de spinning, obviamente de la firma Okuma Fishing Argentina, dado que pretendíamos probar un par de lugares de tiros más largos, por un lado, donde la precisión no era fundamental, pero también porque me llegaron un par de frontales hermosos de la marca que ingresaron al país.

De esa manera, los equipos de Bait estaban armados por un lado con una cala Alaris acompañada del ya conocido Hakai (reel que estuvo pescando Tucunarés, Jureles y Baby Tarpon en Panamá), y por el otro lado armamos la segunda parejita con una Competition junto al Ceymar (reel que me dio enormes capturas en meses pasados). Ambas cañas 10-20 lbs, cargadas con multifilamento pasado 0.20mm, y en cuanto a artificiales, nos llevamos las bananas de Okuma con colores ya planeados para el lugar, junto a otros señuelos a los cuales damos mucho uso de la firma Paraná, Rubí, Tech y LG entre otros más que siempre están en las cajas. Por el lado de los equipos de spinning, casi que repetimos algunos modelos en otra modalidad. Utilicé por un lado el conjunto de caña y reel Wave Power (uno de los reels que llegó ahora) y también una Alaris con un Ceymar con sistema Baitfeeder, que próximamente estaré contándoles sobre esto.
El primer lugar dio un toquecito raro, que no supimos bien que podía ser, ya que tampoco vinieron marcas en el señuelo. Repasamos el lugar y al no tener éxito nos movimos inmediatamente. EL segundo stop se dio en una de esas estructuras raras, pero que por una corazonada en común con Victor, decidimos no pasarla por alto. Estructura en donde el agua no se veía correr, pero entre entradas y objetos que podíamos divisar entre un punto y otro, dejaban pensar que algún cabezón podía estar al acecho. Dicho esto, el color naranja era el elegido, y allá fue… Nadando entre estructuras una y otra vez, tuvimos el primer pique, errado. Inmediatamente antes de llegar a la lancha tuve el primer ataque concretado.
¿La situación? Barrancas muy bajas, y un veril que se marcaba.
¿La idea? Irnos metros atrás de esa línea del veril, imaginando que, si había un pez ahí, podía seguramente subir a comer para volver de nuevo a su lugar.
¿El ataque? Hace un tiempo entendí y aprendí, sobre todo, que muchos piques errados al lado de la lancha, se dan porque en la cabeza esta sacar el señuelo y tirar, sin prestar atención a esos últimos metros, en donde un dorado que puede venir siguiendo el señuelo, seguramente le tire ante esa acelerada.

Por esto, es que me tomo el recaudo de estar mirando hasta el momento en donde el artificial ya sale del agua. Justamente, este ataque lo tuve ahí, y pude incluso ver al pez agarrando el artificial y su giro hacia las profundidades. El ver esto, me permitió acomodarme para afirmarlo en seco (aun sin tener recorrido ni reacción para cañear tan cerca) y con esa presión y recorrido cortito sin perder tensión concretar la captura. Una pelea hermosa, con 1 salto completo y otro a medias dejaba ver que era de los tamaños interesante. Lejos aún de las 2 cifras, si. Pero por encima del común de los ejemplares que se dan en esa zona (pasaba los 6 kilos). Como esa pasada rindió y era muy cortita, decidimos repetirla, y para sorpresa tuvimos otro hermoso pique que escupió el señuelo y casi finalizando un nuevo pique concretado, con un tamaño que estaba también en ese promedio fuera de lo común para esta zona. Todo indicaba que íbamos a tener un par de los buenos mordiendo nuestros artificiales.
Como buenos desconfiados, y viendo que se acercaban un par de lanchas y un piraguón, no queríamos delatar el lugar, ni tampoco meterle mucha presión, así que decidimos ir a encontrar ese lugar que teníamos en mente y de paso dejar descansar esta pasada.
Y lógicamente…. Ese famoso lugar que fuimos a buscar, nunca lo encontramos jajajaja. Por lo cual, luego de dar varias vueltas, y no tener éxito dijimos ok, vayamos por descubrir nuevas estructuras. Y así lo hicimos, encontrando un par de pasadas mas que interesantes en las cuales concretamos algunos piques con carnada junto a un par mas con señuelo de menor porte. Pero entre búsqueda y búsqueda, aparecieron esos palos que uno dice…. Acá algo va a pasar. Y así fue…. Por 3. Porque digo por 3? Tuvimos dos dorados más del mismo promedio de portes, realmente increíble. En cuanto a los piques, en este cao con barrancas cortadas detrás de árboles uno picó pegadito a la misma, y el otro nuevamente agarró a mitad de camino.
Y como frutilla del postre, cuando estábamos pensando en volvernos un chafalote de hermoso porte también dijo presente, atinándole sin dudar a la banana de Okuma.






De esta manera, luego de pasar un gran día de pesca con grandes charlas, decidimos emprender la vuelta alrededor de las 17 hs, ya que teníamos un buen trecho de navegación, había que sacar la lancha, lavarla taparlas y volver para CABA que es un calvario los fines de semana (punto aparte para esto, en Instagram van a ver un resumen del estado del camino el cual está bastante malo desde que dejamos ruta 9, dado que sigue sin concesión la autopista).
