
Hace ya un tiempo que no compartíamos una jornada con Nico. Pero para que esto fuera un combo perfecto también estaríamos compartiendo este medio día con quien nos presento hace muchos años, el gran Leo.
Pusimos rumbo a Berisso, ahí justo en el límite con ensenada en donde con una gran sonrisa se escuchaba el “Tinchooooooooo amigooooo”….. ahí estaba el carismpatico Nico Quinn. Guia en el Rio de la plata, en la zona de los malecones y alrededores. Entre risas, bromas, y traspaso de bolsos a la lancha. Íbamos esperando la llegada de Leo Corbiciero. Para mi… el mejor armador de líneas de pejerrey y uno de los pulsos mas finos al momento de pescar bogas.
Una vez que estábamos todos los actores, era la hora de subir a “la valentina” y encarar la salida al Rio, custodiados por el drone de 100%pesca. Una vista magnífica, lugares espectaculares y la mezcla perfecta entre rayos del sol, el verde del entorno y la masa de agua que se escurre entre los espacios que encuentra, junto a los muelles decorados por los barcos y veleros. No solo eso metia el folclore, sino que aparecían las medialunas y los mates, para encarar los malecones con la última parte de la bajante.
Asi fue que sin dudarlo encaramos donde empieza esta mítica fila de palos, que básicamente fueron los delimitadores para que los barcos ingresen el antiguo puerto del plata, y en su base tienen una base rocosa muy grande que cumple el rol de barrera de contención para frenar los sedimentos. En ese lugar, con esas estructuras, el juego entre mareas genera un ambiente excepcional para que algunas especies forrajeras se acerquen a comer las conchillas que se asientan en grandes bancos sobre estos palos junto a carpas, armados, manduvas y sábalos entre otros, que son banquete servido en bandeja para los cazadores dorados de la zona.
Armamos las cañas y comenzamos a barrera la cancha desde el espigón hacia el rio, con tiros que pasaran unos 20 metros los palos (o mas es mejor aún), logrando así que los señuelos agarren esa chupada de agua que los haga golpear en las piedras…. En ese momento, es cuando seguramente tengamos los piques, a la altura de los palos. El desafío aca, es por un lado clavarlos, y luego lograr que no nos ganen los palos para evitar perderlos. Luego de eso, suele estar el problema resuelto, aunque no es conveniente relajarse, ya que puede soltarse fácilmente incluso al lado de la embarcación. Utilizamos cañas de baitcast (aca los largos dependen de la comodidad aunque recomiendo cargas de 7”), multifilamento de unas 40 libras mínimo por los roces y señuelos de tipo banana o minnow, que fueron los que rindieron ese día. Las capturas no tardaron en llegar, obteniendo un par de ejemplares mas que dignos para esta zona de pesca.
Luego de un par de horas, y con la marea ya cambiada, decidimos anclarnos en los malecones y tratar de buscar las famosas bogas. Aca hay una maniobra a realizar, para estaquearse de manera segura, y resumiendo consiste en tirar un ancla de popa, y soltar mucho cabo, para luego buscar enlazar un palo de proa. Luego de haber logrado esto, queda ajustar ambos cabos de a poco, a fin de quedar bien de punta a los malecones, y firmemente atados de ambos extremos de la embarcación.
Hoy las bogas no tienen el porte de hace algunos años (Nico tiene un record acá de la especie) pero por suerte hay algunas pequeñas en cantidad y medianas mezcladas que nos hacen el día con sus enérgicas peleas. En este caso utilizamos líneas de uno y dos anzuelos con un maicito encarnado y pinchadito justo antes de que la punta salga para el otro lado. En este caso también logramos capturar varios ejemplares para luego poder emprender la vuelta a tierra, habiendo compartido luego de tanto tiempo, nuevamente una jornada con amigos que hace tiempo no veía, y volvimos a confirmar que lo importante no es pescar, sino estar pescando.
Los invito a ver el programa completo en el canal de Youtube Youtube.com/@100x100Pesca
Saludos, Martín






